Las percepciones que entre parte de la opinión pública occidental circulan sobre la Internet china van desde que se trata de un mundo cerrado y férreamente controlado y censurado por las autoridades a que sus sitios Web son poco más que un clon de los occidentales y un terreno abonado para la piratería; en resumen, que la red en China carece de interés y originalidad. Nada más lejos de la realidad para quien la conozca. Internet es en China un fenómeno que crece de forma imparable e impulsado sobre todo por la iniciativa privada y a la participación (pasión, más bien) de los internautas chinos.
En diciembre de 2010, según los últimos datos oficiales del CNNIC, ya navegaban por Internet más de 457 millones de chinos (con un crecimiento de 73,3 millones respecto a 2009), muchos más que la población total de Sudamérica, de los que una abrumadora mayoría accede a la red, además, a través de banda ancha (98,3% según el mismo informe del CNNIC); el índice de penetración es de un 34,3%, con un aumento del 5,4% respecto al año interior, con lo que el potencial de crecimiento es enorme (según la consultora McKinsey, se espera que el número de usuarios alcance los 750 millones en 2015); las compañías privadas generan miles de millones de ingresos y cada vez son más las que cotizan en bolsa (según The Economist, el valor de mercado combinado de diez de las firmas chinas más importantes en los parqués, alcanza más de 150.000 millones de dólares); tres de las seis empresas de Internet más importantes del mundo son chinas: Tencent (mensajería instantánea y juegos online), Baidu (motor de búsqueda) y el grupo Alibaba (comercio electrónico), y, aunque el Estado cada vez se esfuerza más por regular los contenidos y la piratería, en general la mayor parte de los sitios Web del gigante asiático está libre de interferencias gubernamentales y ni una sola de las compañías con más éxito es estatal.
Rica diversidad…
En general, como sus colegas occidentales, los internautas chinos utilizan la red para informarse, entretenerse y comunicarse, por este orden, pero con notables diferencias en algunos aspectos. Destaca la gran afición por los juegos online (con más de 300 millones de usuarios), un fenómeno sin parangón en ningún otro país, algo que ha posibilitado la creación de grandes empresas que cotizan en bolsa, como Shanda Games, Giant Interactive, Perfect World, Changyou o Netease (que también es un portal de contenido), además de Tencent, que genera extraordinarios beneficios aprovechando su dominio en el campo de la mensajería instantánea gracias a su buque insignia, la aplicación QQ, la más utilizada en China con diferencia, muy por delante de MSN.
También, en la categoría de entretenimiento, existe una gran afición por las descargas de música (a menudo, ciertamente, ilegales), los videos online, con numerosos sitios especializados, liderados por Youku y Tudou pero con importante presencia de otros, como Ku6 o Qiyi (en este sector se ha producido una gran “limpieza” de material protegido por derechos de propiedad intelectual) y destacan dos categorías mucho más importantes en China que en el hemisferio Oeste: la televisión p2p, con sitios como PPTV y PPStream, y la ciberliteratura, con 195 millones de usuarios en 2010 y creciendo a un 20% anual, gracias a portales especializados, como los de Shanda Literature, uno de los líderes en este rubro.
Y competencia feroz
Pero sin duda llama la atención el crecimiento exponencial en diversas áreas: el comercio electrónico, la banca en línea, los grupos de compra y, especialmente, las redes sociales, con los microblogs a la cabeza.
El comercio electrónico, que creció un 48,6% en 2010 según el CNNIC y se espera que supere al de Estados Unidos en menos de cinco años, ha crecido gracias sobretodo a Taobao, la plataforma B2C y C2C del grupo Alibaba, que prácticamente borró del mapa a eBay en China, aunque sin olvidar a importantes competidores como Dangdang, Paipai, 360buy o Joyo (Amazon China).
Este crecimiento no hubiese sido posible sin el desarrollo de los métodos y aplicaciones de pago en línea, como Alipay, que domina el mercado (aunque no de forma tan marcada como Paypal en Occidente) y, como señalábamos, sin el desarrollo del e-Banking y los pagos en línea: estos tres segmentos son los que experimentaron un mayor crecimiento en la red china en 2010.
Junto al comercio electrónico, también están floreciendo los grupos de compra (tuangou, en chino), sitios con ofertas especiales para consumidores agrupados y que han proliferado durante el último año, liderados por Lashou y Meituan y donde la competencia se ha desatado con grandes campañas publicitarias y salidas a bolsa.
En cuanto a las redes sociales, en China coexisten con un fenómeno sin equivalente en cuanto a popularidad en el resto del mundo: los foros bbs, hasta ahora el formato preferido por los internautas chinos. Poco a poco, sin embargo, se hicieron con espacio varias redes sociales, destacando la ausencia de un claro dominador y la existencia de redes especializadas junto a las generalistas. Entre estas últimas, destacan por número de usuarios activos Renren y Kaixin001, líderes entre estudiantes y trabajadores urbanos, así como Qzone, de Tencent, en cuanto a número total de usuarios registrados, 500 millones según la compañía. Entre las especializadas, hay que mencionar a Douban, dedicada a la cultura y muy popular entre universitarios o artistas, con 20 millones de fieles usuarios activos, o Taomee, una red social dedicada a los más pequeños y también popular entre sus madres, con otros 20 millones de usuarios activos (datos ambos según Techrice.com).
Pero llegó la explosión de los microblogs (weibo, en chino), que se han convertido en el fenómeno de moda en 2010 y 2011, con Weibo, del portal Sina, a la cabeza alcanzando ya 140 millones de usuarios registrados a finales de abril de este año, según reveló la propia compañía. Esta ‘revolución’ ha provocado que los grandes de la red se apresuren a crear sus propias plataformas; Sina y Tencent desarrollan ahora una guerra sin cuartel en la que se habla de contrastos millonarios con celebridades mediáticas para que “fichen” por una u otra plataforma. Hasta ahora, Tencent ha aprovechado la masa de usuarios del resto de sus aplicaciones, pero Sina Weibo, más popular en las grandes ciudades, parece estar ganando el combate en cuanto a actividad e influencia: según la consultora iResearch, en 2010 Sina Weibo dominaba el mercado con un 56,5% de los usuarios activos y más de un 86% del tiempo de navegación.
¿Fragmentación o dinamismo?
Este panorama nos permite vislumbrar una industria que carece de dominadores claros en varios de sus sectores clave, a diferencia de lo que ocurre en Occidente. Este sería el caso del video en línea, donde no se puede hablar de un Youtube chino, de las redes sociales, donde ninguna de las plataformas existentes alcanza la popularidad de Facebook en Occidente, o de los microblogs, donde todavía está por decidir quien controlará el mercado como Twitter en el Oeste.
Se puede aducir que esto se debe a la relativa inmadurez de estos sectores en China, ya que por ejemplo, en otros más tradicionales, como entre los buscadores, donde Baidú es el rey indiscutible, esto no sucede, pero esta diversidad de competidores está provocando fenómenos muy interesantes: la intensa competencia crea necesidad de capital, por lo que no es extraña la salida a bolsa de numerosas jóvenes empresas en busca de los fondos necesarios para desarrollarse. Pero quizás lo más destacado sea que esta atmósfera competitiva está generando una gran innovación y, si bien muchos de estos sitios Web surgieron como clones de otros con éxito en Occidente, se han visto empujados a ser cada vez mejores y a diferenciarse y readaptarse continuamente para ganarse a unos usuarios cada vez más exigentes: pocos dudan de que el Weibo de Sina ofrece una plataforma mucho más rica que Twitter; Douban y Taomee han creado exitosas redes sociales de nicho con un éxito sin equivalente por el momento en el Oeste; las plataformas de video en línea chinas no se centran en los videos caseros, sino en material profesional y, ahora ya, casi siempre legal; hasta se plantean invertir en producciones propias…
Algunas ideas triunfarán y otras se quedarán por el camino, pero, entre tanto se estimula la necesidad de creatividad, originalidad, innovación y de nuevos talentos en un campo profesional de alto valor añadido. Se está creando un caldo de cultivo de extraordinario potencial y del cual, sin duda, surgirán en un futuro muchas ideas de negocio plenamente exportables.

